Desigualdades Económico-Regionales
La actividad económica es un componente básico de las sociedades y los territorios. Para evaluar el desarrollo económico de una región se estudia lo siguiente:
- La capacidad de producir: son los bienes y servicios que satisfacen las necesidades de la población. Se suele estudiar mediante indicadores como el PIB, que es la suma de todos los bienes y servicios producidos en un año.
- El nivel de ingresos: por habitante, que se mide a través de la renta per cápita. Esta medida permite saber la media de consumo de una sociedad, así como el gasto anual medio por familia.
- La creación de empleo: suele utilizarse indicadores como la tasa de ocupación o tasa de paro, que calculan la proporción de personas que tienen un puesto de trabajo.
- La inversión de capital: se utiliza para crear mayor desarrollo económico futuro, como en la investigación y desarrollo tecnológico.
En las últimas décadas se han producido cambios en el dinamismo económico de las regiones que han afectado a las desigualdades:
- Las regiones metropolitanas como Madrid y Barcelona han sido muy dinámicas, donde se ha producido un aumento en los servicios, sector inmobiliario, etc.
- Las regiones litorales y los dos archipiélagos, donde las actividades han ido aumentando en los últimos años y se ha dado un gran dinamismo económico, gracias al turismo, construcción, etc. Como excepción se encuentran las regiones interiores de la península y Andalucía, donde mantienen su menor potencial económico y unos ingresos inferiores a la media española por persona.
Desigualdades en el Bienestar Social
Los indicadores de bienestar social pueden ser muy numerosos debido a las distintas necesidades de las personas. Se suelen diferenciar los educativos, sanitarios, etc., a aquellos que engloban los niveles educativos, la salud, la esperanza de vida, etc. La forma más normal de estudiar el bienestar de una región es utilizar una información referida a las necesidades básicas que incluye cuatro aspectos:
- La dotación de equipamientos sanitarios, salud de la población, etc.
- La dotación de material educativo, nivel educativo, etc.
- La calidad de empleo, los salarios, condiciones de trabajo, etc.
- La facilidad o dificultad de acceder a una vivienda digna, costes, superficie, etc.
También es muy importante conocer las desigualdades internas respecto al nivel de ingresos de las personas, así como el acceso a servicios y equipamientos sociales (tiempos, costes de desplazamientos, etc.) y también el estudio del nivel de pobreza o grupos sociales marginados.
Las características específicas respecto a los indicadores de tipo económico son: Madrid mantiene una situación favorable en cuanto al bienestar social, Asturias o Aragón tienen indicadores sociales mejores, Andalucía y Extremadura tienen una situación menos favorable, etc. Las mejores condiciones pertenecen a regiones como Cataluña o el País Vasco.
Desigualdades en el Territorio
Para poder calcular la calidad ambiental de las diferentes regiones suelen utilizarse una serie de indicadores que estudian:
- La explotación y gestión de los recursos naturales: que puede medirse mediante la disponibilidad de agua potable, superficie forestal, suelos con riesgos de erosión y desertificación y la importancia de las energías renovables.
- La capacidad para preservar lugares con alto valor ecológico: que se estudia a través de indicadores como la proporción de espacios protegidos en la superficie total de la región o superficie artificializada, que es aquella ocupada y transformada por la acción humana a través del proceso de urbanización.
- Los impactos negativos sobre el medio ambiente: se utilizan valores como la huella ecológica, contaminación de aguas, nivel de polución o volumen de residuos generados.
Las desigualdades más destacadas en los indicadores ambientales son:
- Calidad ambiental en algunas ciudades como Canarias o Galicia, que han llevado a cabo políticas eficaces de protección.
- Los espacios naturales y su superficie han ido aumentando mediante la creación de nuevos parques protegidos. La huella ecológica se encuentra más equilibrada, que resulta más eficiente en ciudades, sobre todo urbanizadas y con industria básica.
Desigualdades Demográficas
Se han ido formando a lo largo de la historia y a partir de los años 60 aumentan debido a la crisis de la agricultura (éxodo rural) y al proceso de industrialización. Esto ha llevado a que la distribución y densidad de población sea desigual, con una alta concentración en Madrid y en la costa y más habitantes en la periferia que en el centro, excepto Madrid. Las que más densidad por habitante por km2 tienen son Cataluña y Valencia, y las que menos, Aragón, La Rioja, etc. El crecimiento vegetativo, donde la mitad norte tiene natalidad baja y mortalidad alta (Castilla y León, Galicia, etc.) y las que lo tienen más alto son Andalucía, Murcia, etc. Si se estudia la población activa, las tasas más altas están en Madrid y en el litoral y las que menos, las regiones del centro como Castilla y León, Andalucía, etc.